• Medicamentos caducados.
• Medicamentos que nos recetaron hace mucho tiempo.
• Medicamentos en mal estado.
• Soluciones extemporáneas: suspensiones extemporáneas y fórmulas magistrales.
• Medicamentos sin prospecto ni envase original.
• Preparados oficinales sin fecha de caducidad.
• Termómetro que no funcione.
• Tijeras oxidadas.
• Pinzas oxidadas.
• Pinzas oxidadas.
Tener preparado un sencillo botiquín puede ser la solución para esos pequeños problemas que no necesitan consulta médica y también para aportar ese remedio urgente hasta que llegue el facultativo en las soluciones más graves.
Es imprescindible que este pequeño arsenal, constituido no-solo por medicamentos sino también por material suficiente para curas este correctamente ordenado y actualizado en cada momento para preparar un botiquín domestico debía seleccionar sus componentes y conocer, en la medida de lo posible, tanto sus usos concretos como los posibles efectos secundarios a que puede dar lugar el empleo de estos fármacos si no se toman las oportunas precauciones.
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